

Por eso, desde nuestra fundación en 2010, trabajamos con pasión para reducir continuamente nuestra huella ecológica y establecer nuevos estándares de reciclaje y producción justa en el sector de las mochilas escolares. Todo ello con el objetivo de crear y preservar un entorno en el que merezca la pena vivir para los niños de primaria de hoy.
Desde nuestra fundación en 2010, la sostenibilidad ha sido una parte fundamental del ADN de nuestra marca. A lo largo de este tiempo, hemos ido marcando nuevos hitos una y otra vez y seguimos evolucionando cada año.


Para nosotros tiene mucho sentido dar una segunda vida a los materiales ya utilizados. Además del reciclaje de textiles a textiles, desde los inicios de la empresa apostamos por los tejidos exteriores reciclados fabricados a partir de botellas de PET, con lo que desde 2010 «convertimos botellas en bolsos». Este principio ha sentado precedentes y ha contribuido a que el reciclaje de PET sea hoy en día algo habitual en muchos sectores. Pero vamos más allá: aunque el reciclaje de PET sigue siendo útil, sustrae recursos valiosos de un ciclo existente. Por eso queremos actuar de forma aún más consecuente en el futuro y apostar cada vez más por el reciclaje de textiles a textiles, con el fin de mantener los materiales en el ciclo textil.

Nuestra máxima: no utilizar sustancias nocivas en la fabricación, para que no se liberen productos químicos al medio ambiente y se proteja tanto a las personas como a la naturaleza. No utilizamos sustancias químicas perfluoradas ni polifluoradas (PFC) para el tratamiento hidrófugo, ya que no son biodegradables, y hemos adaptado toda nuestra colección para que utilice un tratamiento sin PFC. Además, encargamos periódicamente a institutos de ensayo independientes que analicen nuestros materiales en busca de sustancias nocivas, para que nuestras mochilas puedan llevarse sin ningún tipo de preocupación durante toda la etapa de primaria y más allá.

El equipo de desarrollo de ergobag selecciona de forma específica fibras e hilos resistentes, que se someten a pruebas exhaustivas en el laboratorio textil en cuanto a resistencia a la abrasión, formación de bolitas, solidez del color, resistencia al desgarro e impermeabilidad. Para evitar que el color se desgaste y garantizar la durabilidad, teñimos las zonas de las mochilas sometidas a mayor desgaste, en lugar de estamparlas. Utilizamos un tratamiento impermeabilizante sin PFC para garantizar una producción segura y respetuosa con el medio ambiente. Además, institutos de ensayo independientes comprueban periódicamente que nuestros materiales cumplan los límites máximos de sustancias nocivas, lo que nos permite garantizar que nuestras mochilas no solo durarán toda la etapa de primaria y más allá, sino que también se pueden llevar sin ningún tipo de preocupación.

El material exterior de nuestra mochila sostenible se compone de un ¡100 % de tejido reciclado! Esto quiere decir que damos una nueva función a prendas de ropa usadas y residuos textiles, que convertimos en mochilas. De este modo, contribuimos al ahorro de recursos y reducimos el uso de materiales nuevos. Un paso importante para cerrar el ciclo de los materiales.


Desde 2016 colaboramos con la Fair Wear Foundation (FWF), una organización en la que participan múltiples partes interesadas, como ONG, asociaciones empresariales, sindicatos y empresas como la nuestra. Basándose en sus más de 25 años de experiencia en la industria de la confección, el textil y el calzado, Fair Wear se asegura de que las obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos formen parte integrante de nuestras prácticas empresariales cotidianas.
Esto es posible gracias al enfoque de «responsabilidad compartida», según el cual la responsabilidad no recae únicamente en los propios proveedores, sino también en nosotros como empresa. ¿Cómo contribuimos con nuestras prácticas empresariales al cumplimiento de las normas laborales? Por un lado, mediante un análisis integral de riesgos que influye en nuestras decisiones de compra. Por otro lado, mediante la revisión continua de nuestras prácticas de compra, con el fin de aumentar nuestra influencia positiva en las condiciones laborales de las fábricas.
Para las auditorías periódicas in situ, los programas de formación y los mecanismos de reclamación, recurrimos a los equipos locales de Fair Wear y utilizamos sus redes para conectar con los grupos de partes interesadas pertinentes. Además, una vez al año nos sometemos a una evaluación en el marco del «Brand Performance Check», entre otras cosas, en lo que respecta a la aplicación de nuestras obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos. También en la última evaluación, realizada en 2023, se nos sometió a un exhaustivo escrutinio y, desde 2018, hemos obtenido de forma ininterrumpida la categoría «Leader», la mejor calificación posible de Fair Wear.

Disponemos de productos con el «Grüner Knopf» (Botón Verde), el sello oficial de la República Federal de Alemania para textiles fabricados de forma social y ecológica. Las mochilas «ease s & m» y la «ergobag mini» cuentan con esta certificación.
La concesión corre a cargo de organismos independientes que aplican criterios estrictos en materia de normas sociales y medioambientales a lo largo de la cadena de suministro. El sello incluye 46 criterios sociales y medioambientales, y es necesario cumplir tanto los requisitos sociales como los ecológicos.
Por un lado, se hace hincapié en unas condiciones laborales dignas, como el cumplimiento de los salarios mínimos, la seguridad y la salud en el trabajo y la prohibición del trabajo forzoso. Por otro lado, la producción respetuosa con el medio ambiente desempeña un papel fundamental, por ejemplo, mediante la prohibición de sustancias químicas peligrosas y plastificantes, o el análisis de sustancias nocivas en las fibras naturales utilizadas.
Con el fin de ofrecer a los consumidores seguridad y la máxima transparencia, las certificaciones las llevan a cabo organismos de control independientes, como TÜV Nord.
Green Button Certificate




